Palabra Semanal 19

“…Sino con mi Santo Espíritu”.

Hay dos maneras completamente opuestas de ver y vivir la vida.

En Génesis 4, vemos que nacen dos varones, uno llamado Caín y otro llamado Abel.
El primero era labrador de la tierra, en pocas palabras heredó el oficio del padre. Trabajaba con esfuerzo sobre la tierra y todo lo que logro fue con el esfuerzo de sus manos.
En cambio Abel cuidaba las ovejas, procuraba lo mejor para ellas, se encargaba de que siempre tuvieran agua y pastos verdes. Su tarea era protegerlas siempre.
Como vemos, unos de ellos vivía por su esfuerzo, y el otro cuidaba las ovejas.
La Biblia dice: “No es con ejército, ni con espada,  sino con mi Santo Espíritu”.
Abel entendió muy tempranamente la manera correcta de ver y de vivir la vida. Él eligió tener a Dios como su socio y Su Señor.

Por esta razón, Abel figura en el libro de los Hebreos como un hombre que llegó a tener una fe… al límite.