Palabra Semanal 20

“…y miró Dios con agrado a Abel y a su ofrenda…”.

La ofrenda tiene el poder de marcar un destino y de permitir que la voluntad de Dios se realice en una persona.

En el relato de Génesis 4 dice: “Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová”.
¿Quién trajo primero la ofrenda? Sin lugar a dudas, Caín.
Y también, en el mismo relato, se dice: “Abel también trajo a los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Dios con agrado a Abel y a su ofrenda”.
No dice: “miró con agrado su ofrenda e hizo lo mismo con Abel”. Claramente dice, que primero Dios lo miró a él, y cuando él lo agradó, le agradó su ofrenda.
Aquí vemos un principio que nos enseña esta palabra que el concepto de dar, de ofrendar, de pactar y, aún, el de sembrar tiene que ver con el corazón de la persona que lo hace.

Mientras que reflexionamos, sería bueno que también orásemos pidiéndole a Dios que nos conceda una fe… al límite.