Palabra Semanal 24

La vida está compuesta por tiempo y en este breve y limitado período debemos tomar decisiones correctas, para poder vivir de manera saludable y estable.
Cuando fuimos creados, Dios nos dio un don llamado paciencia. A través de ella, y junto a la meditación de la Palabra de Dios, podemos elegir y escoger con sabiduría lo que es mejor para nosotros.
A través de la paciencia, Dios modela nuestra carácter y nos va a permitiendo acceder a nuevos niveles de revelación y de unción. El apóstol Pablo nos enseña que el amor en paciente.
Por eso es tan importante a tener paciencia. Jesús sabiendo para qué había nacido, pudo esperar hasta los 30 años el comienzo de su ministerio. En Él siempre se manifestó el amor y la paciencia.
La paciencia es una bendición que le permite saber cuando usted está maduro para pelear sus batallas y también le permite conocer de antemano el resultado de ellas.
Cuando uno sabe esperar, va creciendo en sabiduría.
Mientras podemos meditar en estas cosas, también puede ser bueno evaluar esta ecuación: Cuando a la paciencia le sumamos fe, logramos entrar en el camino de la fe… al límite.