Palabra Semanal 28

“… un silbido apacible y delicado…”
Los sentimientos gritan demasiado fuerte, generalmente mucho más fuerte que las cosas del Espíritu.
Por eso es que muchas veces nosotros creemos que las emociones y los sentimientos  son más poderosos que la obra del Espíritu Santo.
Pero esto no es así, somos seres espirituales creados a imagen y semejanza de Dios.
Veamos juntos un ejemplo para entenderlo mejor: a la mayoría de las personas les asusta ver a una persona que grita fuerte y mucho, porque eso llama mucho la atención.
De esa misma manera se mueven en nosotros las emociones y los sentimientos, que quieren que les prestemos nuestra atención  de manera casi constante.
Recodemos cuando Elías se encontraba en la cueva y fue visitado por el Espíritu Santo, en forma de una suave brisa.
Muchas veces, Dios nos habla de esa manera, con amor, haciéndonos casi un mimo.
Entrenemos en el espíritu para que los gritos de las emociones enmudezcan y nosotros podamos continuar con nuestra vida cumpliendo el propósito por el cual nacimos.
Cuanto más escuchemos a la voz del Espíritu, veremos que también nuestra fe aumenta hasta alcanzar una fe… al límite.