Palabra Semanal 31

“… un hombre sabio que edifica la casa sobre la roca…”
En este relato Jesús nos enseña que tenemos dos posibilidades para edificar. Hacerlo sobre la arena o hacerlo sobre la roca. Para entenderlo mejor vamos a recordar como era Palestina en esos tiempos.
La tierra en ese tiempo era desértica, es decir que había mucha arena y también había muchos ríos que durante el verano se secaban. Cuando venia el tiempo de la lluvia esos ríos volvían a llenarse de agua y todo lo que se edificaba en el verano era destruido por las lluvias y los vientos en las épocas de frío. Utilizando esto es que Jesús nos enseña a edificar sobre la roca.
Aunque era una zona muy desértica también había lugares de piso firme, de rocas, que permitían que uno pudiese edificar con seguridad.
Estos principios no solamente son para la edificación de una casa sino también para nuestra propia edificación.
Tenemos que permitir siempre que el espíritu santo nos saque de la mente el hacer las cosas fáciles, como por ejemplo obedecer a nuestras emociones, hacer lo que nos gusta, usar patrones mundanos para tomar decisiones y muchas otras cosas mas.
Por eso es importante que aprendamos a edificar nuestra vida sobre la roca, que es Jesús. Basándonos en todas sus enseñanzas, en su sabiduría y en su amor sobrenatural para librarnos de problemas futuros.
De manera que pueden venir ríos (las cosas que nos suceden en la vida inesperadamente), pueden golpear fuertemente los vientos (las circunstancias que a todos nos suceden). Pero aunque vengan estas cosas nosotros vamos a poder permanecer porque decidimos edificar sobre una base y un sustento solido, Jesucristo y su bendita Palabra.
Cuando vengan los sucesos y los problemas a nuestra vida, por haber elegido la roca, nos elevaremos con una fe… al limite.