Palabra Semanal 32

“…de la roca espiritual que los seguía, y la roca era cristo”
Cuando el apóstol Pablo escribe la carta a los Corintios hace referencia a una situación que vivió en el desierto el pueblo de Israel y dice que la roca era Cristo.
Es muy interesante ver como en este relato se habla del desierto, una zona llena de arena, arbustos y casi sin nada de agua, y a la vez nos enseña que la roca era Cristo.
Probablemente lo que el nos quiere decir es que en nuestros desiertos personales, en nuestros problemas y aun en los tiempos de sufrimiento tenemos un lugar seguro donde poder buscar consuelo, fortaleza y nuevas fuerzas para seguir adelante. Por eso el nos enseña que Jesús es la roca.
El apóstol utiliza los mismos principios que Jesús en la enseñanza de la edificación (Mateo 7: 24-29).
Aunque nosotros vivamos en grandes ciudades y rodeados de muchas personas, la realidad nos dice que muchas veces atrasamos desiertos. Pero esa no es la voluntad de Dios, el quiere que edifiquemos nuestra vida sobre Jesús y de esa manera podremos aumentar nuestra fe hasta alcanzar una fe… al limite.