Palabra Semanal 22

Nosotros fuimos creados por un Dios que nos hizo a su imagen y semejanza.

La única manera de vivir a la altura de cómo fuimos creados, es a través de nuestra fe.

Ahí es cuando comenzamos a entender que nuestra fe debe crecer, expandirse hasta llegar a abarcar todo nuestro ser (todo lo que somos).

De esa manera podremos vivir el plan sobrenatural de Dios. Él decidió usar gente como nosotros y eligió depositar en cada uno de sus hijos su unción y poder, para cumplir de esta manera el propósito de nuestra vida y para ser de bendición para otros.

No hay tiempo que perder, el mundo nos necesita. Hay gente sufriendo a nuestro alrededor y nosotros somos la respuesta de Dios para ellos.

Oremos fervientemente y pidamos que nos sea dada una fe… al límite.

Palabra Semanal 21

Dios nos hizo seres espirituales, por lo tanto somos todos seres responsables

En Génesis dice: “Dios nos hizo a su imagen y a su semejanza”.

Dios también nos dio un alma y un cuerpo.

La mayoría de las personas no tienen ningún problema en reconocer que tiene un cuerpo porque es la parte visible y exterior de las personas.

El problema, en general, lo tenemos con el alma que de una manera constante nos bombardea con miles de pensamientos y emociones.

Cuando eso nos sucede, nos olvidamos rápidamente que fuimos creados a imagen de Dios y entramos fácilmente en crisis.

Cuando logramos comprender que somos seres espirituales creados para vivir por fe resolvemos esas crisis y comenzamos a disfrutar del gozo y la paz que nos da el Espíritu Santo.

Extendamos nuestra fe para vivirla como una fe… al límite.

Palabra Semanal 20

“…y miró Dios con agrado a Abel y a su ofrenda…”.

La ofrenda tiene el poder de marcar un destino y de permitir que la voluntad de Dios se realice en una persona.

En el relato de Génesis 4 dice: “Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová”.
¿Quién trajo primero la ofrenda? Sin lugar a dudas, Caín.
Y también, en el mismo relato, se dice: “Abel también trajo a los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Dios con agrado a Abel y a su ofrenda”.
No dice: “miró con agrado su ofrenda e hizo lo mismo con Abel”. Claramente dice, que primero Dios lo miró a él, y cuando él lo agradó, le agradó su ofrenda.
Aquí vemos un principio que nos enseña esta palabra que el concepto de dar, de ofrendar, de pactar y, aún, el de sembrar tiene que ver con el corazón de la persona que lo hace.

Mientras que reflexionamos, sería bueno que también orásemos pidiéndole a Dios que nos conceda una fe… al límite.

Palabra Semanal 19

“…Sino con mi Santo Espíritu”.

Hay dos maneras completamente opuestas de ver y vivir la vida.

En Génesis 4, vemos que nacen dos varones, uno llamado Caín y otro llamado Abel.
El primero era labrador de la tierra, en pocas palabras heredó el oficio del padre. Trabajaba con esfuerzo sobre la tierra y todo lo que logro fue con el esfuerzo de sus manos.
En cambio Abel cuidaba las ovejas, procuraba lo mejor para ellas, se encargaba de que siempre tuvieran agua y pastos verdes. Su tarea era protegerlas siempre.
Como vemos, unos de ellos vivía por su esfuerzo, y el otro cuidaba las ovejas.
La Biblia dice: “No es con ejército, ni con espada,  sino con mi Santo Espíritu”.
Abel entendió muy tempranamente la manera correcta de ver y de vivir la vida. Él eligió tener a Dios como su socio y Su Señor.

Por esta razón, Abel figura en el libro de los Hebreos como un hombre que llegó a tener una fe… al límite.

Palabra Semanal 18

Jesús dijo: “El que a mi viene, yo no lo echo fuera”.

Si usted vino de andar en un camino de dolor, frustración y equivocaciones, puede declarar a partir de ahora “nunca más voy a repetir la historia”.

Para poder alcanzar esto necesitamos recordar que lo milagroso y sobrenatural depende del Espíritu Santo. Y que para vivirlo solamente tenemos que tomar la decisión correcta.

Dios nos dice que “no es tiempo de mirar atrás”, lo bueno está por delante y yo me he encargado de que mi ángel vaya delante de ti abriéndote camino.

Dios es inmensamente feliz cuando oímos Su voz, le obedecemos y Él puede intervenir para hacer que toda nuestra vida tenga propósito y sea gozosa.

Cuanto antes tome su decisión más rápidamente llegará a tener una fe… al límite.