Palabra Semanal 27

“…Y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mi…”

La vida no es una serie de cosas, sucesos y eventos. Tampoco es un tiempo para que yo exista.

La vida es un préstamo que cada día voy consumiendo, para bien o para mal.

Como es habitual que cada día nos preste el siguiente día y esto va sucediendo de manera constante, por esto llegamos a creer que la vida es nuestra.

Hasta la vivimos como un derecho adquirido.

La vida es un regalo de Dios, que se renueva de manera constante.

Es un don divino, que debemos valorar todo el tiempo.

Ya no es mi vida, ya no hago lo que quiero con ella. Ahora “vive Cristo en mi”, y yo experimento su vida constantemente.

¡Que privilegio inmerecido!

Aunque no lo merezco, Dios quiere que disfrute cada uno de mis días.

QUIZÁS SERIA BUENO TOMAR LA DECISIÓN EN ESTA SEMANA DE NO ENTRISTECERME MAS Y ELEGIR SER FELIZ CON “SU REGALO” LLAMADO VIDA.

Viviendo de tal manera que honre al creador de la vida y, así, me voy extendiendo para tener una fe… al limite.

Palabra Semanal 26

“…Y ya no vivo yo…”

Cuando miramos las cosas que suceden en el mundo, a veces tenemos la sensación de que todo está hecho para auto exaltarnos, para que pensemos… “¡Yo puedo!”.

Todo apunta a nuestro ego, todo está dirigido a nuestras emociones. Los comerciales apuntan para que usemos ese perfume “irresistible” o manejemos un auto “excitante”.
¡Qué lejos de la realidad! Cuanta mentira junta.
El verdadero éxito es que yo no viva más en mi carne, que le ceda ese lugar a Cristo, que Él y únicamente Él sea mi dueño, mi Señor y mi guía.
A mi carne no le gusta ceder ese espacio, a mi mente tampoco.
Pero mi espíritu está dispuesto a dejar a Jesús obrar siempre.
Por eso, “Ya no vivo yo…”, “Ya no actúo yo…”, “Ya no pienso yo…”.
Recuerde: es una decisión importante, dejar a Dios en control de todo. Y solo esperar en Él.
PUEDE LLEGAR A SER EMOCIONANTE ELEGIR QUE ESTA SEMANA NO SEA YO QUIEN DECIDA, PERO QUE SEA YO QUIEN ESCOJA OIR Y OBEDECER LA VOZ ESPÍRITU SANTO.
Sino vivo yo, es porque VIVE ÉL.

Es sencillo, solo hay que ponerlo es práctica y eso me llevará a vivir con la fe… al límite.

Palabra Semanal 25

“Con Cristo estoy juntamente crucificado”

La mayoría de las cosas que nos suceden, muchas veces intentan hacernos sentir solos, olvidados.
Es como tener la sensación que pocos se interesan por mí.
Pero esta palabra poderosa dice: “con Cristo”.
No estoy solo, estoy con Él, eternamente con Él.
Habito con Cristo, en el mismo lugar de Su victoria, la CRUZ.
La cruz estaba elevada unos metros sobre el lugar donde se ubicaba. Esto significa que estaba por encima del piso, de la tierra.
Todas nuestras circunstancias suceden a nuestro alrededor (el nivel en el que nos movemos habitualmente), pero si subo a la cruz las cosas quedarán por debajo de mío.
Porque yo “con Cristo” me ubico en un nivel superior y muy “juntamente” con Él.

PODRÍA SER UNA BUENA DECISIÓN ELEGIR QUE EN ESTA SEMANA NO VOY A ESTAR EN MIS CRISIS, SINO QUE VOY A ESTAR EN MI CRISTO.

Y de esta manera “con Cristo” voy a desarrollar una fe… al límite.

Palabra Semanal 24

La vida está compuesta por tiempo y en este breve y limitado período debemos tomar decisiones correctas, para poder vivir de manera saludable y estable.
Cuando fuimos creados, Dios nos dio un don llamado paciencia. A través de ella, y junto a la meditación de la Palabra de Dios, podemos elegir y escoger con sabiduría lo que es mejor para nosotros.
A través de la paciencia, Dios modela nuestra carácter y nos va a permitiendo acceder a nuevos niveles de revelación y de unción. El apóstol Pablo nos enseña que el amor en paciente.
Por eso es tan importante a tener paciencia. Jesús sabiendo para qué había nacido, pudo esperar hasta los 30 años el comienzo de su ministerio. En Él siempre se manifestó el amor y la paciencia.
La paciencia es una bendición que le permite saber cuando usted está maduro para pelear sus batallas y también le permite conocer de antemano el resultado de ellas.
Cuando uno sabe esperar, va creciendo en sabiduría.
Mientras podemos meditar en estas cosas, también puede ser bueno evaluar esta ecuación: Cuando a la paciencia le sumamos fe, logramos entrar en el camino de la fe… al límite.

Palabra Semanal 23

Dios nos creó como seres perfectos porque nos hizo a su imagen y su semejanza.

Él es un Dios perfecto. Un día decidió hacernos personas con emociones, para que pudiéramos vivir, sentir y experimentar las cosas placenteras, sin necesidad de pecar.
Cuando caímos en pecado se fue alterando el orden perfecto de Dios en nuestra vida, una de las consecuencias fue que comenzamos a creer más en nuestras emociones que en Él.
Dios no tiene problemas con que expresemos nuestras emociones, pero no podemos vivir parados en ellas.
Dios nos hizo para la fe y necesitamos recuperar el camino perdido: “La fe es la certeza de los que se espera y la convicción de lo que no se ve”.

Anclados en esta palabra, conquistemos nuestras emociones y alcanzaremos las mayores victorias, ya que fuimos concebidos para tener una fe… al límite.

Concebidos