Yo te voy a instruir, a mostrarte el camino que tenés que seguir…

Salmo 32: 8 

El Señor es nuestro Padre y se encarga de enseñarnos, para que podamos tomar decisiones sabias
Y sepamos elegir el camino por el cual vamos a andar.

Por eso es tan importante leer su palabra con atención, oír atentamente lo que nos está diciendo a través de ella y desconfiar de nuestro parecer, de nuestra opinión y de nuestros pensamientos.

Dios nos enseña que Él no mira las apariencias, sino que Él mira el corazón.

Tenemos la posibilidad de poner nuestra confianza en Dios y solamente avanzar cuando tenemos la plena certeza de que Dios nos está hablando respecto a la situación o a la circunstancia sobre la que estamos orando.

En Proverbios 3 dice: “Confía en el Señor de todo corazón y no en tu propia inteligencia…” 

Muchas veces sufrimos porque no sabemos esperar, porque nos dejamos guiar por nuestra intuición y porque nos cuesta esperar los tiempos de Dios.

Él nos dice a través de este salmo que Él va a instruirnos, nosotros solo tendremos que estar sintonizando la voz de Dios.

También nos dice que Él nos mostrara el camino, si Él nos enseña el camino no andaremos desorientados, ni tampoco a la deriva, sino que caminaremos con seguridad.

Dios nos ayuda, nos instruye, nos enseña el camino solo porque nos ama y porque quiere evitar que suframos innecesariamente.

Aprovechemos todo lo que Dios pone a nuestra disposición para enseñarnos el camino de la felicidad y estaremos juntos construyendo una poderosa vida, una vida con la fe… al límite.

Salmo 32: 8 “Yo te daré consejos y velare por ti…”

Qué bueno es nuestro Papa, nos muestra el camino que hay que seguir y nos da consejos.

¿Te preguntaste alguna vez si estás buscando el consejo de Dios con la firme decisión desobedecerlo?

Hoy es un día de nuevos comienzos, vamos a buscar el consejo de Dios para cada cosa.

Cuantas veces frente a una decisión a tomar, hemos levantado el teléfono y hablamos de nuestros problemas con personas equivocadas, que no tienen la sabiduría de Dios.

Probablemente lo primero que tenemos que preguntarnos es ¿Qué haría Jesús en mi lugar?

¿Cuál es el consejo de Dios para mí, o para mi familia acerca de un tema en particular?

La manera que tiene Dios de cuidarnos, de hacernos exitosos y felices es instruirnos con la finalidad de mostrarnos el camino que debemos seguir.

En su Palabra siempre encontramos su consejo. Qué hermoso sería experimentar este cuidado tan amoroso de Dios.

Si seguimos lo que nos enseña su palabra, como dice el salmo 32, vamos a experimentar el privilegio de sentirnos cuidados y protegidos por Él.

Démosle gracias a Dios, a nuestro amado Dios, porque su voluntad es que edifiquemos bien para que nos vaya bien.

Toda nuestra vida tiene un propósito que el guía y que nos hace llegar nuestra fe… al límite.

“Confía en el Señor de todo corazón y no en tu propia inteligencia…”

Confiar en el Señor de todo corazón significa que no voy a claudicar entre dos caminos.

A veces luchamos entre lo que Dios dice y lo que yo sé (mi inteligencia).

Pero tendríamos que aprender y tomarnos en serio buscar y meditar en Su Palabra, antes de tomar decisiones.

Hemos probado tantas veces cambiar nuestras vidas y nuestra situación desde

Nuestros conocimientos, capacidades e inteligencia.

Pero al mirar nuestra realidad seguimos en el mismo lugar de siempre.

En su palabra Dios nos lleva a reconocerlo en todos sus caminos…

Esto significa que no voy a hacer las cosas como las hice siempre, sino que le voy a preguntar a Dios sobre cada aspecto de mi vida, de mi familia, de mis circunstancias.

Reconocer a  Dios es sencillamente entender que Él tiene que estar siempre en el primer lugar.

El resultado es que el allanara nuestras sendas y hará derecho nuestro camino.

Confiemos en Dios y esperemos que nos muestre su plan superior, que siempre será a favor nuestro.

Podríamos decidir renunciar a nuestra inconstancia, a la indecisión, a la duda, y decidirnos a pedir en su presencia con una fe… al límite.