Bendeciré al Señor en todo tiempo; mis labios siempre te alabarán…

Si hiciéramos la cuenta de la cantidad de veces que nos quejamos por día, nos asustaríamos. Nos quejamos por la temperatura, porque hay más viento del que nos gusta, porque las horas no se pasan nunca…
También sin darnos cuenta auto-estimulamos la queja recordando cuantas veces nos equivocamos por día.
La biblia dice “…su alabanza estará de continuo en mi boca…”
Con nuestras declaraciones y  con nuestras palabras tenemos el poder de teñir el ambiente que nos rodea, en generalmente el ambiente se tiñe de un clor gris y aveces muy oscuro.
Seria diferente si pudiéramos expresar: -Yo esperaba otro día hoy, no pensé que iba a tener tantos contratiempos… pero de todas maneras decido Dios alabarte en este día, darte gracias por él y bendecir tu nombre.
Todo seria distinto si nuestra alabanza fuera continua.

Alabar es un acto de mi voluntad que depende únicamente de mi decisión. Cuanto más me acostumbro a alabar mas fácilmente lo hago.
Cuando alabo afecto el área de mis emociones a nivel cerebral (esto esta comprobado por la medicina). Se hacen cambios químicos positivos en mi cerebro.
Indudablemente el salmista conocía cosas que recién ahora nosotros estamos confirmando a través e la ciencia.
Por eso todos los días, en cualquier momento del día y en todo tiempo sería muy bueno que… “su alabanza este de continuo en mi boca…”
Probablemente seria muy bueno que comenzáramos hoy mismo a bendecir y a alabar a nuestro Dios todo el tiempo.