Para todas las mujeres

La Biblia dice que, "Si Dios no edifica la casa", todo nuestro trabajo es en vano. No está hablando de la casa material, sino del hogar y de todo lo que depende de Él.

Los hijos son una herencia que Dios nos da y debemos ver en ellos verdaderas perlas que necesitan la tarea de transformación y construcción en el espíritu y en el alma.

Para esta preciosa y tremenda tarea Dios creó a la mujer a la que dotó de un sentimiento muy especial para que sea mamá.

La mayoría de los hijos tienen la tendencia a creer que todo lo saben, pero en realidad deben recorrer un camino acompañado por los padres.

Que con su amor y su ejemplo van a ir orientándolos para que conozcan la senda de la verdad. La mejor tarea que puede hacer una mamá es lograr que cada uno de sus hijos siga a Dios, que reciban a Cristo personalmente en su corazón y lleguen a tener una relación intima con el Espíritu Santo.

La mujer virtuosa edifica su casa (Prov. 31:10). Ella se convierte en el eje del hogar, tiene la habilidad de descubrir los dones de sus hijos, y sabe preparar el ambiente y la atmósfera para que sus hijos y la familia toda, puedan crecer en bendición, prosperidad y paz.

Bendecimos de manera en especial a todas las mamás (las que traen hijos en su panza, las que crían hijos que no llegaron a engendrar en su cuerpo y las que tienen hijos espirituales).

Edgardo y Mabel Mancini Monti

Pastores