Mientras Exista el Mundo, Habrá Siembra y Cosecha

En esta última reunión, las doctoras Silvia Ferreira y Jésica Bustelo, quiénes llevan adelante el Club de Negocios en el Ministerio Un Lugar para el Encuentro con Jesús, nos trajeron el mensaje titulado “Mientras exista el mundo, habrá siembra y cosecha”, donde nos ministraron sobre los enemigos de nuestra siembra, claves para poder detectarlos y desterrarlos de nuestra vida para tener una cosecha abundante en todas las áreas.

Estamos en un tiempo de siembra como iglesia para bendecir el 2016 que comenzará en pocos días. Por eso, si queremos cosechar lo primero que debemos hacer es sembrar. Nuestra siembra alcanza a todos los aspectos de nuestra vida, por eso tenemos que trabajar para que nuestro barrio, ciudad o los lugares de pertenencia sean transformados por nuestra siembra, empezando siempre por el área espiritual. El que tiene a Dios es próspero en lo espiritual.

Debemos saber que hay varias cosas que atentan contra la siembra, detectar estos enemigos y desterrarlos. Lo primero que tenemos que tener para tener una buena siembra es una buena tierra. En segundo lugar, tenemos que ver que semillas sembramos, porque muchas veces esas semillas no son buenas y están cargadas con tristeza, amargura, entre otras cosas.

Tenemos que sacar del terreno a sembrar toda dureza y malezas (críticas, actitudes incorrectas, etc.) para que sea la mejor tierra para sembrar correctamente. Es importante que cuando hablamos de la siembra no es solo en materia económica, sino que todo es espiritual. Toda siembra es espiritual.

Salmos 16:11 - La amargura cierra todas las puertas a la bendición. La raíz de amargura es un pecado porque no está la presencia de Dios.

Salmo 73:2 - Si hay amargura en nuestra vida tenemos que zambullirnos en la presencia de Dios, arrepentirnos y pedirle al Señor que nos de gozo.

Deuteronomio 28 – Dios le advierte a su pueblo sobre la importancia de la obediencia, pero el pueblo de Israel perdió muchas de sus siembras por estar desobediencia. Para cosechar en abundancia debemos estar en obediencia. Hay que detectar las puertas que están abiertas para no permitir que el enemigo nos robe la cosecha.

Tenemos que tener en cuenta que debemos ser fieles con lo que es de Dios, porque de lo contario no podremos alcanzar la bendición que Él tiene preparada para nosotros. Dios bendice al “dador alegre” por eso es clave nuestra actitud a la hora de sembrar. Nosotros tenemos que entender que todo lo que recibimos es porque Dios me lo permite tener.

La siembra no es un ritual, sino que es una acción profética donde decidimos darle una semilla al Señor para qué de un fruto es distintas áreas de nuestra vida.

Jueces 6:3 – Muchas veces no tenemos el fruto en nuestra vida porque hay puertas abiertas en nuestra vida. Es importante hacer un balance y pensar: ¿Qué pasó con la semilla que sembré el año pasado? ¿Tuve fruto? ¿Hubo saqueadores que se han llevado todo el sacrificio de un año?

Génesis 8:22 – Todo pensamiento, acción o palabra que hagamos va a tener su fruto. Por eso debemos entender que nuestra vida es una siembra, que todo lo que haga va a tener una cosecha de acuerdo a mi siembra. Por eso estos días es un tiempo donde empezamos a preparar nuestra vida, nuestro corazón para el año que viene.

Isaías 5 – Quizá sembraste buenas semillas este año y estuviste en un clima favorable para cosechar correctamente pero no lo lograste. Tenemos que analizar por qué ocurrió esto. Analizar si hicimos un buen trabajo durante la cosecha.

Dios puso en mis manos una semilla, hijos, un trabajo, estudio, pero ¿Qué hicimos con todo eso? ¿Cómo termino el año? Esto tiene que ver con una actitud del corazón. Es importante cuidar mi semilla para no tener frutos de amargura. Es mi responsabilidad hacerlo y de tomar las decisiones correctas.

Nosotros estamos para dar fruto sea el tiempo o no. Tenemos que preparar nuestro corazón y arrancar las malezas para que nuestros frutos sean dulces.

Eclesiastés 11:4 – Muchas veces no sembramos por temor. El sembrar es una acción propia que debe salir de nuestro corazón y en la que no tenemos que esperar nada de los demás. La semilla la pongo yo, porque si esperamos que se den todas las condiciones nunca lo haremos y dejaremos pasar el tiempo. No posterguemos siembras.

Eclesiastés 11:6 – La siembra es una acción contante todo el año, porque no sabemos en qué momento viene la cosecha.

Gálatas 6:7-10 – Siempre se cosecha lo que se siembra. Tengo que examinar mi corazón y ver a quien tengo que perdonar, ayudar, entre otras cosas, para que mi fruto sea abundante y bendecido.

Es un tiempo de ponernos a cuentas con Dios, preparar la tierra y sembrar la buena semilla para obtener una cosecha poderosa.

Para comunicarte con el Ministerio Un Lugar Para el Encuentro con Jesús y conocer más sobre nuestras actividades te invitamos a que ingreses a nuestra nueva web en www.unlugar.org o escribanos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

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