De Lejos No Se Puede - 2 Parte

Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?
Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?
Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.
Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás.
Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?

Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto.
Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo.
Asimismo, un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo.
Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él.
Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese.
¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?
Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.
San Lucas 10:25-37

DIOS NOS ESTÁ MOVIENDO A MISERICORDIA – Dios nos está llevando a ser más misericordiosos, a sentir lo que otros sienten y darles lo que tenemos por el poder de Dios. No seamos nosotros los que reaccionemos, sino que les permitamos al espíritu santo reaccionar.

NO NOS JUSTIFIQUEMOS FRENTE A DIOS – No nos justifiquemos cuando quedamos mal parados frente a Jesús. No debemos insistir en nuestra carne, cedamos ante el Señor y realicemos los cambios que necesitemos hacer. Reconozcamos que cuando terminamos mal parados era porque veníamos mal, por eso pidámosle perdón al Señor por nuestros errores y, así, abandonar nuestra carne y andar en el Espíritu.

TENGAMOS UN CORAZÓN MISERICORDIOSO – Tengamos la misma actitud que el buen samaritano, seamos misericordiosos con los demás, entonces, vayamos y hagamos lo mismo. El “estar en bajada” es un estado espiritual y emocional que tenemos que recorrer. Cuando no estamos conectados con Dios todo lo que hacemos nos va a hacer daño y descenderemos aun más. Cuando Dios no nos usa, el que lo hace es el diablo. Cuando venimos en bajada tenemos que pedir ayuda para que podamos volver a levantarnos.

HAY QUE ACERCARSE A LA GENTE – Tenemos que acercarnos a la gente que está pasando por necesidad, en otros casos tenemos que limar asperezas con otras personas. No podemos ayudarlos de lejos, tenemos que acercarnos. Los malos momentos pasan, lo de Dios es eterno.

…y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él.
San Lucas 10:34

EL BUEN SAMARITANO NOS ENSEÑA LOS PRIMEROS AUXILIOS ESPIRITUALES:

  • “Y ACERCÁNDOSE” – No podemos atender a nadie desde lejos, debemos acercarnos. Tenemos que salir de nuestro sitio de comodidad y de nuestra postura indiferente ante el dolor ajeno. Debemos mirar a la gente cara a cara y ayudarla en el lugar de su dolor, nosotros nos acercarnos y Dios hace el milagro, es decir, nos asociamos a Dios para que Él haga su milagro, se lleve la gloria, la gente recibe su bendición y nosotros nos llevamos el gozo.

  • “VENDÓ SUS HERIDAS, ECHÁNDOLES ACEITE Y VINO” – Dios nos dio poder y autoridad para sanar. Tenemos que llevar a las personas del lugar de dolor en el que se encuentra al de sanidad, salud y paz. El buen samaritano usó para curar al herido vino (sangre de Cristo para sanidad y limpieza de nuestros pecados, es un nuevo pacto, Dios sana, limpia y restaura) y aceite (el Espíritu Santo, el aceite es un bálsamo que trae sanidad). Nosotros no somos los que pasan de largo, sino de los que nos acercamos a la gente y los sanamos. El samaritano se paró frente a un extraño y hoy Dios nos dice que tenemos que acercarnos a la gente que no conocemos para sanarlas, porque recibimos el vino y el aceite de parte de Él.

  • “Y PONIÉNDOLE EN SU CABALGADURA” – El hombre herido estaba en el piso y el buen samaritano lo ayudó para que se levante. Debemos animar y levantar a la gente con el poder de Dios que está dentro nuestro. Tenemos que subir al que esta caído, al que está sufriendo o el que necesita que lo levantemos. Las buenas palabras no sirven, porque en el fondo no funcionan, debemos usar la palabra de Dios guiados por el Espíritu Santo. Habrá gente que ayudaremos hoy y que el día de mañana serán quienes nos ayuden a sanar a otros. Solo el diablo roba, mata y destruye y sólo un cristiano obediente puede sanar a otras personas a través del poder del Espíritu Santo. Debemos llegar a ser “inconscientes santos” para que nos lleguen aquellas personas a las que tenemos que sanar y liberar, por eso estemos enamorados de Jesús. El buen samaritano lo subió al herido a su cabalgadura porque estaba en el piso, por eso debemos usar todos nuestros recursos con la guía del Espíritu Santo. El buen samaritano usó la cabalgadura como una camilla. Dios nos da más recursos de los que creíamos que teníamos para ayudar a los que están en necesidad. Estamos para llevar las buenas nuevas y usar nuestros recursos que Dios nos dio en cosas que no se nos habían ocurrido. Entramos en el tiempo del Buen Samaritano para ser una iglesia con un corazón misericordioso.

  • “LO LLEVÓ AL MESÓN, Y CUIDÓ DE ÉL” – Se activa el amor por el prójimo y entramos en el tiempo de la misericordia y de lo sobrenatural.  Dios nos puso un corazón como el del buen samaritano. Debemos preguntarles a las personas por sus problemas, buscar una palabra de parte de Dios y llevarlas a que tengan un encuentro con Jesús.

 

Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese.
San Lucas 10:35

INVIRTAMOS EN LA GENTE QUE TIENE NECESIDAD – Cuando tenemos un corazón con misericordia somos capaces de invertir todo aquello que Dios nos dio. Busquemos de nuestros recursos y demos de lo que la persona necesita. Cuando damos nos parecemos a Jesús. Cuando damos, después Dios trae de aquello que nosotros necesitamos, por eso es mejor dar que recibir.

EL BUEN SAMARITANO SE HIZO CARGO DE LA PERSONA – La Biblia nos muestra dos cosas muy puntuales:

  • UN DETALLE TERRENAL – La Biblia nos da a entender que el buen samaritano era un viajante. Era una persona como nosotros.

 

  • UN DETALLE ESPIRITUAL – El buen samaritano se hizo cargo del herido y lo consolidó, además, avisó que volvería. Jesús hizo lo mismo con nosotros y volverá a buscar a su Iglesia.

Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
Colosenses 3:3

YO ME HAGO CARGO – Dios está esperando esta frase de parte de nosotros. Debemos tener un corazón dispuesto y misericordioso para ayudar a la gente en necesidad. A nosotros no nos sostiene el dinero, nos sostiene Dios, por eso no miremos cuanto gastamos en ayudar a la gente y a los necesitados.

DEJEMOS EL ORGULLO DE LADO – El buen samaritano bajó de su postura y se acercó al herido, esto significa que dejó su orgullo de lado. Entendamos que Dios nos quiere usar grandemente, pero debemos abandonar nuestro orgullo porque seca la obra sobrenatural del Espíritu Santo.

SEAMOS COMO JESÚS – Tengamos el mismo de amor que tuvo Jesús por las personas, porque, además, tenemos el mismo Espíritu que tuvo cuando fue hombre en su paso por la tierra, por eso busquemos a las personas que están en necesidad para sanarlas, curarlas, restaurarlas y levantarlas. Tengamos un corazón sensible a las necesidades de las personas. Comencemos a dar sin que nos lo pidan para que nuestro corazón sea transformado, de un corazón de piedra a uno que este invadido en misericordia.

PREDICAS DE NUESTRO PASTOR

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